Poemas de Desamor

Poemas de desamor y despedida

Poemas de desamor de Pablo Neruda

Si tú me olvidas

Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la Luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Pablo Neruda

Poemas de desamor cortos y tristes

Poemas de desamor largos y tristes

Procedimiento de una despedida

Veo a todos con sonrisas enfermizas,
haciéndose daño, provocándose,
en una constante lucha de ver quién puede más
y que, el primer lugar, se llevará las lágrimas del otro.

Prefiero serte fiel, aunque
tenga que soportar estos nudos,
que apenas me dejan vivir, y
esta asfixia que me provocas al pasar.

Eres la aguja de este pajar,
que por suerte o cualquier cosa que haya sido,
te encontré, pero con una incertidumbre
de la existencia recíproca.

Mi rivalidad no eres tú,
es mi duda que limita mis acciones,
es el temor a escuchar pretextos,
al verte caminar sujetando otro pensamiento.

Anónimo

Poemas de desamor cortos para hombres

Poemas de desamor Mario Benedetti

Lo que necesito de ti

No sabes como necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
¡Ya no puedo… seguir así!
Ya… No puedo
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido…
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aun
Te sigo extrañando.

Mario Benedetti