Poemas para mujeres

Poemas para mujeres valientes y luchadoras

Si Dios fuera mujer

“¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso”. […]

Mario Benedetti

La mujer que camina

La mujer que camina delante de su sombra.
Aquella a quien precede la luz como las aves
a las celebraciones del solsticio.
La que nada ha guardado para sí
salvo su juventud
y la piedra engarzada de las lágrimas.
Aquella que ha extendido su pelo sobre el árbol
que florece en otoño, la que es dócil
a las insinuaciones de sus hojas.

La mujer cuyas manos son las manos de un niño.

La que es visible ahora en el silencio,
la que ofrece sus ojos
al animal oscuro que mira mansamente.
La que ha estado conmigo en el principio,
la mujer que ha trazado
la forma de las cosas con el agua que oculta.

Basilio Sánchez

Poemas y versos dedicados a la mujer

Levantad

Levantad los brazos hermanas, 
y hacedlo con toda vuestra fuerza por las que estamos, 
con furia por las que no están 
y con esperanza por las que vendrán.

Levantad los brazos y estar listas para ensuciaros de barro,
de basura, 
de mugre,
de todo aquello que en nuestra mente encontremos,
porque la lucha no va a ser limpia ni fácil.

Levantad las manos y extendedlas hacia todos lados, 
hacia la niña de 6 años a la que le prohíben seguir jugando al futbol,
porque es un deporte de chicos, 
hacia la chica de 1 5 años a la que no le permiten acudir a clase en pantalón corto,
porque supone una distracción para sus compañeros, 
hacia la mujer de 35 años a la que le siguen insistiendo en que sea madre,
aunque lleva dejando clara su postura de no hacerlo desde que tiene 20,
hacia la señora de 70 que mira la situación en lágrimas,
porque ve que no mejoramos, 
que todo sigue igual…

Levantad la cara y mirad al problema de frente, 
haced que tiemble solo con ver vuestra mirada determinada, 
deseando recuperar aquello que hace muchos años nos arrebataron: 
nuestra igualdad.

Levantad los brazos,
las manos y la cara, 
que esta es nuestra lucha y no pensamos aceptar una derrota como resultado final.

Admirada eres mujer

Admiro tu fortaleza,
tu pasión, esa firmeza,
tu espíritu de mujer.
Tus labores cotidianos,
¡hacendosas son tus manos
al cumplir con tu deber!

Te admiro trabajadora,
por ser una vencedora
y derechos defender.
Por ser hábil y esforzada,
sembradora motivada
y tus frutos recoger.

La guerrera, luchadora,
que trabaja a toda hora
y no se deja vencer.
Porque crías a tus hijos
dando amor, dando cobijo,
¡admirada eres, mujer!

Porque irradias alegría,
fuente de sabiduría,
entendimiento y saber.
La libertad es tu lema,
y la victoria es tu emblema,
¡admirada eres mujer!

Arjona Delia

Poema a la mujer de Pablo Neruda

Soneto XXVII

Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente.
Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.
Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres redonda y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.
Desnuda eres pequeña como una de tus uñas:
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo
como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda

Bella

BELLA,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

Pablo Neruda