Décimas

¿Qué es una Décima?

La Décima es un tipo de composición poética que consta de una estrofa de 10 versos octosílabos.

El nombre completo de este tipo de estrofa de diez versos es Décima Espinela, llamada así en honor del poeta del siglo XVI Vicente Espinel, quien fue el creador de la estructura métrica que hoy utilizamos para esta composición.

Por otro lado, La Décima ha llegado a ser todo un género literario y es, junto al soneto, la forma métrica más usada en la poesía anterior al sigo XX. El Barroco español es pródigo en ejemplos de este tipo de estrofa, entre los cuales se cuentan los escritores Lope de Vega, Calderón de la Barca y Luis de Góngora.

Aún cuando la poesía rimada ya no es la más utilizada por los poetas contemporáneos, lo es el verso libre, las formas como la Décima y el Soneto siguen aún vigentes, ya no sólo en la literatura sino también en la canción popular.

Estructura de una décima poética

Al ser una estrofa que cuenta con 10 versos octosílabos, deben rimar el primero con el cuarto y el quinto; el segundo con el tercero; el sexto con el séptimo y el último, y el octavo con el noveno. La representación visual de su sistema de rimas es: a/b/b/a/a/c/c/d/d/c.

Ejemplos de decimas

Muerte (I)

Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.

Xavier Villaurrutia

Jesús en Camino

“Miradle: es luz que nos viene.”
El crepúsculo se hundía.
Lentitud. Melancolía.
“¡Sólo tu amor me sostiene!”
Parado el aire, no tiene
sino sombra, sino hastío…
El pasó. Cuerpo, sin brío,
dolor. La sombra se adensa.
Nadie ya… Noche suspensa.
Quieto el horizonte frío.

Carlos Bousoño

Versos de El Caballero de Olmedo

Amor, no te llame amor
el que no te corresponde
pues que no hay materia adonde
imprima forma el favor.
naturaleza, en rigor,
conservó tantas edades
correspondiendo amistades
que no hay animal perfecto
si no asiste a su concepto
la unión de dos voluntades

Felix Lope de Vega

No hay bien que del mal me guarde

No hay bien que del mal me guarde,
temeroso y encogido,
de sinrazón ofendido
y de ofendido cobarde.
Y aunque mi queja, ya es tarde,
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende,
que voy contra quien me agravia,
como el perro que con rabia
a su mismo dueño ofende.

Vicente Espinel

Décimas de amor

Fragmento de Cuando el Mundo nos Ignora

Yo capturo aquel momento
en que el mundo nos ignora
y en nuestro universo aflora
un beso con sentimiento.
Del beso tengo tu aliento
y de tu boca el sabor
y mientras corre el rumor
de las olas vespertinas
capturo de tus retinas
ese momento de amor.

Luis Bárcena Giménez

Decimas de amistad

La amistad

La amistad cuando es sincera
siempre veremos brillar,
la deberemos cuidar
como si un diamante fuera.
Luciéndola por doquiera.
no importa donde me ubique,
siempre acudiré al repique
de tu llamada amistosa,
y he de sentirme cual diosa
cuando contigo platique.

Dulce tesoro divino
cuando me encuentro a tu lado
no me importa demasiado
si hay piedras en el camino.
Porque fue nuestro destino
el llegar a conocernos
y aunque no podamos vernos
nuestra sincera amistad
nos unió en la lealtad
con suaves lazos fraternos.

Quiero ser tu fortaleza
en los momentos de angustia,
cuando estás tan sola y mustia
yo te infundiré entereza.
Con mimo y delicadeza
te regalo mi alegría,
volviendo la noche en día;
para espantar tus pesares,
viajaremos por lugares
repletos de fantasía.

Del corazón de un amigo
siempre brota lo mejor,
es una preciosa flor
y por tanto le bendigo.
Nos da su amparo, su abrigo
y nos cobija en su pecho,
siempre ofrecerá su lecho
donde luce su ternura,
envolviendo con premura
al compañero maltrecho.

Chelo Álvarez

Guerra me hacen dos cuidados

Guerra me hacen dos cuidados
de contrarios accidentes:
uno de males presentes,
otro de bienes pasados;
en la memoria cebados,
voraz símil cada cual
del buitre ha sido, infernal,
cuyo insaciable desdén
plumas ha vestido al bien,
garras ha prestado al mal.

Luis de Góngora

Decimas peruanas

A cocachos aprendí

A cocachos aprendí
mi labor de colegial
en el Colegio Fiscal
del barrio donde nací.

Tener primaria completa
era raro en mi niñez
(nos sentábamos de a tres
en una sola carpeta).
Yo creo que la palmeta
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí
me apodaron “mano´e fierro”,
y por ser tan mataperro
a cocachos aprendí.

Juguetón de nacimiento,
por dedicarme al recreo
sacaba Diez en Aseo
y Once en Aprovechamiento.
De la Conducta ni cuento
pues, para colmo de mal
era mi voz general
“¡chócala pa la salida!”
dejando a veces perdida
mi labor de colegial.

¡Campeón en lingo y bolero!
¡Rey del trompo con huaraca!
¡Mago haciéndome “la vaca”
y en bolitas, el primero…!
En Aritmética, Cero.
En Geografía, igual.
Doce en examen oral,
Trece en examen escrito.
Si no me “soplan” repito
en el Colegio Fiscal.

Con esa nota mezquina
terminé mi Quinto al tranco,
tiré el guardapolvo blanco
(de costalitos de harina).
Y hoy, parado en una esquina
lloro el tiempo que perdí:
los otros niños de allí
alcanzaron nombre egregio.
Yo no aproveché el Colegio
del barrio donde nací…

Nicomedes Santa Cruz

Ritmos negros del Perú

Ritmos de la esclavitud
contra amarguras y penas.
Al compás de las cadenas
Ritmos negros del Perú.

De África llegó mi abuela
vestida con caracoles,
la trajeron lo´epañoles
en un barco carabela.
La marcaron con candela,
la carimba fue su cruz.
Y en América del Sur
al golpe de sus dolores
dieron los negros tambores
ritmos de la esclavitud

Por una moneda sola
la revendieron en Lima
y en la Hacienda “La Molina”
sirvió a la gente española.
Con otros negros de Angola
ganaron por sus faenas
zancudos para sus venas
para dormir duro suelo
y naíta´e consuelo
contra amarguras y penas…
para dormir duro suelo

En la plantación de caña
nació el triste socabón,
en el trapiche de ron
el negro cantó la zaña.
El machete y la guadaña
curtió sus manos morenas;
y los indios con sus quenas
y el negro con tamborete
cantaron su triste suerte
al compás de las cadenas.

Murieron los negros viejos
pero entre la caña seca
se escucha su zamacueca
y el panalivio muy lejos.
Y se escuchan los festejos
que cantó en su juventud.
De Cañete a Tombuctú,
de Chancay a Mozambique
llevan sus claros repiques
ritmos negros del Perú.
de Chancay a Mozambique

Nicomedes Santa Cruz

Paso a nuestro Amo y Señor

Paso a Nuestro Amo y Señor
andas, lienzo y candelabros.
Paso a Nuestro Salvador
el Señor de los Milagros.

La calle es un río humano
por cuyo cauce, la gente
muy acompasadamente
camina desde temprano.
“Avancen, avancen hermanos,
no estorben al cargador…”
grita el Capataz Mayor
que las cuadrillas comanda.
“Paso, que vienen las andas,
paso a Nuestro Amo y Señor…”

Por las calles se desborda
aquel torrente morado;
gimen los pies maltratados,
la Fe permanece sorda.
La multitud que lo aborda
da marco al rey de los cuadros:
Caídas y descalabros
en aquella mar mulata,
y cual velero de plata
andas, lienzo y candelabros.

Una señora morena
le ofrece todos sus hijos;
una ciega de ojos fijos
pídele Luz Nazarena;
azota una Magdalena
su vil cuerpo pecador.
Al paso del Redentor
doblan triste las campanas
“Avancen, avancen hermanas,
paso a Nuestro Salvador…”

Sobre el lienzo de Jesús
la tarde pinta una sombra.
Sobre las frentes se nombra
señal de la Santa Cruz…
Bajo un cirio –santa luz-
a Ti, Señor, me consagro,
y de tus perfiles magros
venga a nos tu Redención
el Señor de los Milagros.

Nicomedes Santa Cruz